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Los mosaicos y el poliamor

 Últimamente tengo muchas ideas y preguntas en mi cabeza, algo que he descubierto y que dudo que algún día se respondan, tan solo se acumularan. Como humanos todas las dudas y preguntas se quedaran en  nuestra mente, mutaran o desaparecerán para dar paso a otras nuevas, pero como tal seguirán ahí. Creo que hay momentos donde dejas de tener esas preguntas y piensas que has encontrado respuestas, hasta que eso deja de ser así y las pierdes. Ha comenzado el verano, desde hace casi un mes que no hago nada, solo estar tumbada y ver como pasa el tiempo, escribo, leo o juego a los sims. No haga nada más, es algo que a final de agosto ya me parecerá aburrido. El no hacer nada, es hacer mucho. Como sociedad estamos condenados ante el ideal de la producción y de la sobreproducción, es muy complicado aceptar el no hacer nada sin que te llamen vago. Aunque en mi caso, he de decir que si estoy siendo un poco vaga, siento que no quiero agarrar todavía la vida adulta, me siento pequeña (soy ...

Ultravioleta y la literatura juvenil

Hace unos días me termine de leer Ultravioleta, escrito por Milo Quifes, un chico joven de unos 23 años. Siempre se dice que para escribir una novela se necesita más edad, lo dicen por la madurez que deberían tener las palabras.  Ahora bien ¿se necesita más edad para hacer un libro juvenil? Este tipo de literatura se caracteriza por tener protagonistas jóvenes, por tanto veo coherente que alguien de esas edades trate de configurar un mundo exterior e interior para estos personajes.  Para mucho estos libros no merecen la pena, tienen un nivel muy bajo a nivel literario y poca seriedad, algunos ni los consideran literatura de verdad. Lo que si que es verdad, es que mucha gente joven (me incluyo) les debe mucho a este tipo de historias que han conseguido lo que los clásicos que nos obligaban a leer en la escuela nunca hicieron: engancharnos a leer. Un día estas leyendo una novela juvenil sobre un romance de instituto, con un ritmo simple y dentro de un tiempo te das cuenta que es...

Claudia y el café

 La cafetería se embriagaba del aroma del café, parte de la costumbre, parte de lo que sería un día cualquiera. Era un aroma estancado en el tiempo, un perfume rociado al amanecer y con pequeñas secuelas al atardecer. No lo portaban recipientes sujetos por manos, no había trabajadores ajetreados ni gente mayor leyendo su periódico. No, el ultimo cliente ya había partido a su casa, estaba todo en silencio. Todo menos la mente de Claudia, está estaba llena de música, de melodías, de canciones que entraban por sus oídos. Ella canturreaba mientras barría el local, le tocaba cerrar con su jornada. Claudia deseaba seguir su rutina, se iría a su casa, se tumbaría en su sofá con una sopita y se pondría a leer hasta que se fuera a dormir, sin complicaciones, sin líos. No quería dificultades desde que lo dejo con su novia hacía un mes, ni siquiera se enamoro tanto de ella, pero no puede evitar pensar cómo es otra relación más que tampoco funciono. Las cosas muchas veces no salen como quieres...

Hola, futura casa

 Antes estaba leyendo el libro de Chloe Wallace, Hola, stranger . No me voy a entretener demasiado en ella, aún no me acabado su libro. Sin embargo quiero hablar de uno de sus capítulos, donde describe su casa perfecta.  Desde pequeña siempre he pensado en mi casa, en la idea de decorar un espacio, de que sea solo mío. En la independencia de vivir sola. Antes pensaba que con dieciocho estaría fuera, supongo que todos los que nos queremos ir lo hemos pensado. Pensamos en estudios que nos permitan esa posibilidad. A decir verdad yo sigo en la ciudad en la que nací, todo sigue igual. Incluso descarte el estudiar psicología por que sentía que el trabajo de psicóloga me atraparía en un lugar. Me pasa igual con la idea de ser profesora. No se como es mi casa perfecta. Con catorce años era una villa italiana, con dieciséis era una ático en Nueva York, ahora, con dieciocho no tengo ni idea. Supongo que mi casa perfecta tiene sillas salidas de la época de la Bauhaus y ventanas vertical...

Puparia

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Puparia es un cortometraje realizado por Shingo Tamagawa, es de corta duración, no pasa de los tres minutos.  Lo realizo en tres años y todo lo hizo por su cuenta. Se encuentra en YouTube y tiene un gran numero de visualizaciones.  La obra está dividida en cuatro escenas, todas igual de mágicas y bellas a nivel artístico. La obra la ves una vez y a no ser que le metas un poco de imaginación o un poco de tu persona, no conseguirás entender nada y simplemente veras que es bonita. Así que, como estoy aburrida y no tengo nada mejor que hacer, he decidido realizar mi propia interpretación de este cortometraje. Primero de todo mencionar que me parece surrealista que tanta gente le haya puesto tres estrellas, por qué me parece que necesita más. Dicho esto ire comentando escena por escena.  En la primera encontramos a una chica vestida con ropas comunes, todo nos indica que es una persona de terrestre, no nos sorprende su físico, estamos habituados a verlo. Lo que nos llama más l...

Orcas

  Podía respirar a pesar de encontrarme sumergida en aquella pecera. Las paredes se adornaban como en el renacimiento, ¿habría llegado a Atlantis? Me parecía irreal la belleza del océano aunque me aterraba su misterio, el peligro que traían algunos animales. Sonaban a lo lejos las ballenas, emiten aquellos ruidos tan característicos. Me veía dentro de un cuadro, yo estaba en un museo viendo aquella obra tan fantástica que parecía querer sumergirme.  Había un fantasma sentada en la sala, miraba el cuadro, había una familia pintada. Mi alma se representaba en la pintura pero la del fantasma no.  Pero yo estaba en mi cuarto pero ¿y ella qué hacía ahí? Que hacía la mujer, que hacía el fantasma que tantas veces veía. Estaba enferma, su familia no la quería, qué triste desasosiego tendría. La hablabas y ella te decía que no estaba muerta, que respiraba y vivía como yo, que era tan humana como los demás pero estaba muerta desde hacía mucho tiempo.  Que perdida ésta ¿cómo mu...

Feminidad

 Antes estaba dibujando una mujer, algo habitual en mí. Hay algo que quiero captar y ese algo es la feminidad, amo esa palabra, amo todo el instinto femenino, amo todo lo que conlleva ser mujer. Miro hacía mi vida, como la luna observa a la tierra y me doy cuenta de lo rodeada que he estado de las mujeres, son ellas las que han construido esto a lo que atribuyo el término Yo. Siempre se habla de lo importante que son las mujeres en la vida, en la existencia, son una fuente creadora al fin y al cabo, dan vida, dan amor incondicional, dan cariño, cuidado y ternura, para mi todo eso es la feminidad. Siento que todo se vuelve más bonito con su acompañamiento, que todo el mudo se pinta de un tono más mágico desde que caemos en la cuenta de su presencia. Amamos y amamos fuertes y yo las observo desde lejos. Algunas de ellas no son ejemplos a seguir, otras sí. Da igual que lo sean o no al final del día me vuelvo a rodeado de feminidad. Es un sentimiento precioso. Relaciono demasiado la fe...