Hola, futura casa

 Antes estaba leyendo el libro de Chloe Wallace, Hola, stranger. No me voy a entretener demasiado en ella, aún no me acabado su libro. Sin embargo quiero hablar de uno de sus capítulos, donde describe su casa perfecta. 

Desde pequeña siempre he pensado en mi casa, en la idea de decorar un espacio, de que sea solo mío. En la independencia de vivir sola. Antes pensaba que con dieciocho estaría fuera, supongo que todos los que nos queremos ir lo hemos pensado. Pensamos en estudios que nos permitan esa posibilidad. A decir verdad yo sigo en la ciudad en la que nací, todo sigue igual. Incluso descarte el estudiar psicología por que sentía que el trabajo de psicóloga me atraparía en un lugar. Me pasa igual con la idea de ser profesora.

No se como es mi casa perfecta. Con catorce años era una villa italiana, con dieciséis era una ático en Nueva York, ahora, con dieciocho no tengo ni idea. Supongo que mi casa perfecta tiene sillas salidas de la época de la Bauhaus y ventanas verticales. Darían a una zona verde y, como dice Chloe, estaría en todas partes. Abriría la puerta y podría llegar a todas las ciudades que quisiera. 

Solo he tenido una casa, llevo viviendo en ella dieciocho años. Nunca me he mudado, sin embargo, siento que mi hogar esta en todas las casas que viven en las fantasías que he imaginado por todo el mundo. En ese ático de Nueva York, en ese pequeño apartamento de Tokio, en la casa de campo de Inglaterra o en el cuchitril Parisino, donde el chico que me gusta me va a visitar años después de no hablarlos, por la simple premisa de que siempre nos quedara París. No lo se. 

Mi casa perfecta tiene la vajilla bonita que guardo en un tablero de Pinterest. También tiene un gato y un perro, y depende de como me pilles tiene tres niños correteando por los pasillos. Sobretodo, en mi casa perfecta hay un Él, ni siquiera se si lo conozco. Entre los quince y los dieciséis, él era un Alemán rubio y vivíamos en un piso alquilado en Berlín. Justo enfrente de nuestro portal había una tienda de vinilos antiguos. Nos conocimos en esa tienda y bla bla bla, todo muy romántico. A decir verdad, siempre he soñado con vivir en Berlín, aunque nunca he estado ahí. Amo la idea que tengo sobre las ciudades, y adoro que a pesar de tener ideas preconcebidas de ellas, me dejo asombrar como una niña de cinco años.

Creo que las paginas web que más visito son en relación a buscar casas. Cuando me quería ir a Madrid, llegue a saberme casi todas las opciones de alquiler que había en ese momento. Menos mal que no es tan fácil buscar casa y compararlas en otros países (que no sea el tuyo propio), porque si no estaría todavía más obsesionada. Mi contenido favorito de internet es en relación a las casa, el ver como decoran o como simplemente viven en ellas. Cuando veo a una persona joven vivir sola, quiero saberlo todo, nunca llego a conseguir esa información, me censuro. 

A decir verdad amo el diseño de interiores, quiero que alguien me ceda un espacio y dinero. Hacer magia en un espacio vacío. Cada esquina que veo, es un nuevo mundo para mi mente. Todas las casas que tengo en mi imaginación son blancas y vacías, cuando, en verdad quiero la pared de un color y el sofá amarillo o verde. Mi casa perfecta tendría colores, mi casa perfecta sería cómoda, estaría en todas partes. 

Siempre pensé que mi hogar perfecto llegaría cuando hubiera visto distintos espacios, de esa manera podría elegir la ciudad y formar mi casa perfecta. Hasta entonces, no tendría casa, me movería por el mundo, tendría mis cosas en una maleta. Igual, ni tendría muebles, alquilaría casas donde podría sentir que tengo un hogar. Quiero vivir en Londres, Berlín, Dublín, Paris, Nueva York, en algún lugar de Italia, en Japón, en Copenhague. Dios, me encanta Copenhague, sueño con irme allí. Amo todos los espacios, amo la libertad que siento que me da estar en todos lados.

Mi casa perfecta sería tranquila, habría silencio y seguro que tenía una botella de vino. No se, ni siquiera bebo mucho, pero creo que tendría una botella de vino. Tendría algo para celebrar de vez en cuanto, el resto del tiempo habría silencio. En mi casa perfecta habría una habitación que sería mi estudio, pintaría allí. Tendría materiales de arte por todos lados, lienzos en formación y pinceles a la espera. Igual tendría un pequeño estudio de fotografía. Ya si nos ponemos locos, mi casa ideal tendría un lugar donde pudiera bailar. Lo primero que quise ser de pequeña fue bailarina, ya no bailo, pero sueño todos los días con moverme. No hay día que no invente coreografías. 

En mi casa perfecta, las paredes serían lienzos o estarían tapadas con estanterías. En mi casa habría muchos libros, estarían por todas partes. Igual no me los habría leído todos, igual estaría esperando a jubilarme para terminar de leerlos. Amo los libros.

Mi casa perfecta tiene muchas cosas y yo soy muy joven. Siento que el tiempo pasa rápido, igual demasiado. Tengo la percepción de que vivo muchas cosas para lo joven que soy, no se si es normal, tampoco me preocupa que no lo sea. Soy una enamorada del mundo aunque me parezca cruel. He nacido con la necesidad de crear, de hacer cosas, de no estarme quieta. El mundo me parece grande, es una puerta que quiero cruzar. Siempre he hecho las cosas aunque me hayan dado miedo, me gustan los retos. Sin ellos todo sería aburrido. Quiero moverme lejos de donde he nacido, aunque no sepa ni por donde empezar a buscar. Siempre he tenido suerte, supongo que por eso pienso que la seguiré teniendo, que de pronto tendré un fuerte golpe de suerte y todo de alguna manera se unirá como un puzle. Tampoco se que es lo que voy a querer dentro de un año, igual es diferente. Ya me paso algo así el año pasado. Aunque eso poco importa ahora, lo que me importa es la necesidad de conocer y crear.


Y ahora es el momento de hacerme la sueca, buenas noches. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Los mosaicos y el poliamor

Orcas